Dar ganas de un lugar en desuso
En Manchester, los talleres callaron hace tiempo. Quedan el ladrillo, el hormigón, grandes ventanales y plantas vacías. El proyecto: convertirlos en oficinas. El cliente solo tiene un plano y un moodboard, y una urgencia: encontrar sus primeros inquilinos antes incluso de que empiece la obra. Había que hacerles ver lo que nadie veía todavía.